Cada época está atravesada por un signo comercial en particular; y éste, en la actualidad, tiene que ver con la tecnología. Frente a un mercado sumamente competitivo, muchas fábricas de muebles han tomado la inteligente decisión de prescindir de los intermediarios, al menos en parte, y montar sus propias tiendas virtuales para llegar de forma más directa a su público.

La venta de muebles online ha crecido considerablemente en los últimos años, y es probable que esa tendencia continúe en aumento en el futuro. Históricamente, la compra de un sillón, por ejemplo, requería de largas exploraciones por negocios, donde además del precio era necesario acordar el traslado del mueble, garantías, y otras cuestiones. Las tiendas virtuales han solucionado de plano aquel enojoso procedimiento.

Frente a esto, es lógico que las fábricas de muebles, y aún las distribuidoras, se hayan volcado hacia la web como medio predilecto para vender sus productos. Al comienzo, esto pasaba casi exclusivamente por los grandes sitios web de compra-venta.  Sin embargo, hoy en día la necesidad de llegar al público ha impulsado a las fábricas de muebles a montar sus propios catálogos online. El beneficio es mutuo: la empresa factura más y rodea el circuito comercial tradicional; por otro lado, el cliente compra los muebles que desea a un precio considerablemente más bajo.

Supongamos que nos encontramos en la búsqueda de una mesa de madera maciza, por citar un ejemplo al azar. Frente a esto tenemos tres opciones: la tradicional mueblería (pequeña o grande, es lo mismo), los grandes sitios web de compra-venta, o finalmente recurrir al propio fabricante. De esas tres alternativas hay una sola que beneficia tanto al que diseña y fabrica los muebles como al comprador.

De ahí que las tiendas virtuales sean una herramienta excluyente para la mayoría de los modelos de negocios, no solo a los fabricantes de muebles. En este contexto, la tecnología es un factor preponderante que equilibra las variables del mercado, logrando que los dos extremos de la cadena: el productor y el consumidor, se conecten sin tener que pasar por intermediarios.

El verdadero desafío, desde la perspectiva de la tecnología, es lograr que las tiendas online sigan mejorando en cada uno de los aspectos que las componen. Facilitar el proceso de reserva y compra es uno de ellos. Otro podría ser el diseño, la forma en la cual el cliente accede al sitio y cómo éste responde ante sus necesidades y gustos particulares.

Todavía queda mucho camino por recorrer en este sentido. Las tiendas virtuales han llegado para quedarse. Eso es un hecho. El próximo paso consistirá en hacerlas más atractivas para el público, más amigables en términos de interacción, y con contenido que vaya más allá de lo estándar, es decir, que además sepa reflejar a la perfección el espíritu y la filosofía de la empresa en cuestión.

Hay muy buenos ejemplos que los diseñadores web pueden seguir para alcanzar estas metas, y aún añadir otras que seguramente responderán a los requerimientos específicos de cada cliente. No todas las tiendas online deben ser iguales, y ciertamente no deberían serlo aquellas que comercializan productos de fábrica.