La tecnología ha logrado atravesar a todas las industrias y se ha vuelto indispensable para que los negocios se mantengan relevantes y vigentes ante la creciente competencia del mercado. No sólo aplica para las grandes empresas que deben poder analizar y administrar cantidades enormes de datos e información, sino que hasta los sectores más pequeños fueron, de a poco, soltando la resistencia a aggiornarse a los nuevos tiempos y encontraron beneficios inesperados en su transformación digital.

En el sector gastronómico podría pensarse que incluir o no sistemas tecnológicos tiene que ver más con una elección personal que una necesidad generalizada, pero no es el caso: los restaurantes han tenido que cambiar sus hábitos desde la producción hasta la atención a sus clientes no sólo para sobrevivir sino para poder destacar entre la competencia que los rodea.

Uno de los mejores ejemplos de esto es el wifi. Si bien algunos establecimientos llevan como bandera el no ofrecerlo, suele generar rechazo entre sus clientes y genera además, la pérdida de la oportunidad de ser destacados en las redes sociales de sus comensales: una estrategia de marketing que no requiere inversión más que la de ofrecer la herramienta que permita que sus clientes hagan recomendaciones espontáneas y fomenten el boca en boca para llegar a nuevos potenciales usuarios. Otros restaurantes han decidido explotar este comportamiento al máximo y ofrecer tablets incorporadas a las mesas para el entretenimiento de las personas que esperan ser atendidas, pero no es necesario transformar tanto un restaurante para acercarlo a la tecnología. De hecho, podría terminar siendo contraproducente.

Algunos restaurantes, como el Restaurante Lalín, un establecimiento familiar en el barrio porteño de Congreso que se especializa en comida gallega desde hace más de cinco décadas, no necesita de tantos dispositivos para atraer clientes, pero sí ofrece métodos de pago electrónicos, débito y crédito que dan una facilidad tanto para quienes los visitan como para quienes lo administran. Incluso siendo este un restaurante que antepone la tradición ante cualquier cosa, no han tenido problema para buscar la manera de mantenerse competitivos y actualizados tecnológicamente sin sacrificar los pilares sobre los que construyeron su identidad.

No es necesario que la implementación de sistemas tecnológicos se instale de la noche a la mañana, aunque es importante intentar mantenerse al día con las tendencias y nuevas herramientas que pueden agilizar procesos, atraer más clientes y aumentar las ganancias. Conocer los comportamientos de quienes consumen nuestros productos es la clave para poder crecer y en este aspecto, no hay nadie que no esté atravesado por la tecnología y las facilidades que provee. De hecho, se puede empezar con algo sencillo como un sitio web y una toma de reservas online para renovarse, como lo hizo Lalín en su página https://restaurante-lalin.com.ar/restaurant-congreso/, e ir avanzando a medida que veamos nuevas oportunidades de sumar la tecnología como aliada. El futuro está pasando y quienes no estén preparados para acoplarse a él, corren peligro de quedarse afuera de un mercado que los necesita vigentes.