La tecnología dentro de una planta panificadora

Los avances tecnológicos han modificado diferentes herramientas de comunicación y diseño que cambian la forma en que nos relacionamos, pero también han aportado diferentes maquinarias que contribuyen a acelerar y mejorar procesos de los más tradicionales.

La costumbre de realizar un amasado a mano de pan casero es una imagen que evoca a abuelas y que nos inspiran los más tiernos recuerdos o pueden ser momentos que se comparten y disfrutan en la actualidad con familiares o amigos en reuniones determinadas.

Pero lo cierto es que el proceso por el cual las diferentes panaderías a diario cuentan con una producción acorde a la demanda se ha modificado para poder dar a vasto con las necesidades del mercado actual.

 

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Desde la cámara de leudado hasta la máquina para estirar masa, en este artículo, te contamos sobre el lugar que ocupa la tecnología dentro de una planta panificadora.
Dejar leudar

Cada niño debe guardar en su memoria la sensación de que esperar que leudara la masa del pan casero o dejar que descanse la base de la pasta frola de la abuela implicaba una prueba absoluta de paciencia, digna de la filosofía zen.

Además, había que atender las recomendaciones de la cocinera con cuidado sobre la correcta temperatura sabiendo cubrir bien toda la masa con un repasador limpio. Gracias a la tecnología, se pueden prestar los mismos cuidados de manera controlada garantizando que la masa tome el aspecto que se precisa.

Para ello, en las plantas panificadoras se instalan cámaras de leudado que son recintos en los que se controlan los niveles de temperatura y humedad para que la masa leude según el uso que le daremos luego.

Adiós al gas

Como lo refieren desde la empresa Gr-Maq, un proceso muy importante en toda panificación es el de desgasificar la masa ya que, por el uso de levaduras y fermentos, la masa puede tener excesos de gas que no nos permiten trabajarla como es debido.

De manera tradicional, el pan se trabaja con las manos o rodillo para poder liberar todo el gas que haya quedado atrapado en el interior y que, de esta manera, la masa sea más fácil de utilizar dándole la forma y el uso requerido.

La tecnología nos permite equipar las plantas panificadoras con máquinas llamadas sobadoras que pueden regularse de manera específica para que desgasifiquen la masa según los requerimientos que tengamos para su uso posterior.

Hornos, cintas y empaquetadoras

Aunque haya todavía panificadoras más tradicionales que mantengan procesos menos industrializados, lo cierto es que existen tecnologías que disminuyen el tiempo de trabajo y los márgenes de error en la producción de panificados y que bien vale la pena probar.

Un mundo de oportunidades lo brinda, sin duda, la tecnología puesta en marcha en los hornos de panificación que permiten regular diferentes procesos poniendo cada vez más atención en ser energéticamente rentables y muy eficientes en los resultados.

También existen tecnologías de vanguardia con relación al secado de productos, testeado de temperaturas para un correcto empaque y controladores de salubridad que nos alertan ante la amenaza de productos contaminados o fuera del rango de calidad.

El pan casero de la nona es inolvidable, pero en una panificadora no debemos prescindir de la tecnología al servicio del negocio.

Actualización del sistema operativo: ¿Es tan importante?

Es sabido que los usuarios de iOS y de Windows suelen ser bastante fanáticos de sus computadoras y suelen creer que el otro está del lado incorrecto de la vida. Si bien es cierto que ambas opciones tienen sus pros y sus contras, es probable que haya buenos argumentos de ambos lado. Sin embargo, hay algo que une a estos dos tipos de usuario: las alertas para instalar actualizaciones del Sistema Operativo.

Los usuarios que no tienen grandes conocimientos técnicos suelen preguntarse cuál es la importancia de realizar estas instalaciones. La realidad es que estas actualizaciones son mejoras que se realizan tanto al sistema operativo como a algunas de las aplicaciones que se ejecutan.

Existen dos tipos de actualizaciones: las parciales y las totales. Las primeras son conocidas como “parches” y su objetivo es hacer pequeñas alteraciones para que la computadora funcione correctamente, se solucionen errores del sistema e incluso eliminar la vulnerabilidades que pueden llegan a hacer que tengas que tengamos que acudir a un técnico en reparación de computadoras. Este tipo de actualización puede ocurrir con mayor o menor frecuencia, pero suele darse al menos una vez por mes. Las actualizaciones totales se dan cuando el S.O. es reemplazado por una versión nueva. Al principio, estas actualizaciones se vendían como un nuevo software, obligando al usuario a tener que gastar dinero cada 2 o 3 años para tener la última versión. Ya hace unos años, Apple comenzó a aplicar las actualizaciones de iOS de la misma manera que los parches, permitiéndole a los usuarios no tener que hacer un gasto extra más allá del hardware. Microsoft replicó esta estrategia cuando, por un tiempo limitado, le permitió a usuarios de Windows 8 actualizar a 10 sin cobrar.

Este proceso de actualización puede ser manual o automático y, dependiendo de los gustos de personalización del sistema por parte del usuario, pueden ir instalándose a medida que salen o todas juntas después de un tiempo. Esta segunda opción puede ser un problema, ya que el proceso puede llegar a durar muchos minutos, lo que puede hacer que la computadora no esté disponible por un tiempo largo.

Un técnico especializado en reparación de PC o Mac siempre va a recomendar mantener el sistema operativo actualizado ya que elimina los errores de ejecución que pueden detectarse a lo largo de los meses, aumentar la seguridad del sistema ante ataques externos, disminuye la posibilidad de incompatibilidad con determinado hardware o software y mejora el rendimiento general de la computadora.

Lamentablemente, los sistemas operativos tienen una expectativa de vida de unos años. Microsoft suele anunciar el fin del ciclo de sus productos con bastante tiempo de anticipación. En el caso del Windows 10, la fecha anunciada es el 14 de Octubre de 2025. Apple suele mantener al menos tres sistemas operativos funcionando, finalizando su vida útil a medida que se lanzan dispositivos nuevos. Con esto, ambas empresas terminan haciendo que el usuario termine obligado a cambiar tanto el S.O. como el hardware después de una cantidad de años.

 

La tecnología aplicada en la restauración de automóviles

En la actualidad, el rubro automotor utiliza términos como estética y embellecimiento, que no son otra cosa que una forma de restaurar un vehículo para que recupere el brillo de sus mejores años. Esto no necesariamente ocurre con coches antiguos, sino más bien todo lo contrario. Según nos informan desde GDF Automotores, un taller mecánico de Capital Federal, la mayoría de sus clientes poseen coches que no superan el promedio del parque automotor de la ciudad.

En este sentido, la tecnología ha avanzado enormemente en los últimos años, brindándole a los talleres mecánicos mejores herramientas para realizar trabajos que, en términos históricos, se hacían de forma totalmente artesanal. Por cierto que las terminaciones a mano todavía existen, y de hecho son muy valoradas por el cliente, pero sin el aporte de la tecnología no podrían obtenerse resultados como los que actualmente se logran en materia de restauración.

La gran estrella de este tipo de tratamientos de estética y embellecimiento del automotor es el tratamiento cerámico, que si bien se realiza en general a mano, también requiere de cierto equipamiento para trabajar en el pulido, por ejemplo. No es de extrañar que en un futuro no tan lejano la totalidad de estos trabajos sea efectuada de manera completamente automatizada.

En muchos casos, cuando la restauración es integral, se utilizan modelos en 3D para evaluar las condiciones generales de la carrocería. Podemos pensarlo como una especie de escaneo que le permite al profesional analizar los problemas y, acto seguido, comenzar a trabajar en la chapa y pintura. Naturalmente, esto suele ser utilizado para la restauración de coches antiguos en muy malas condiciones.

Muchas personas que se disponen a vender su vehículo primero lo someten a este tipo de restauraciones, con el propósito de elevar el precio de venta. Y lo cierto es que funciona. Basta realizar un simple cálculo, que contemple el gasto de inversión en arreglos, con el extra que podría obtenerse en el precio final, para comprender que se trata de una excelente decisión.

A esta altura, la tecnología es esencial en la restauración de automóviles, en particular cuando hablamos de motores, cableado y electricidad. De hecho, no es raro que muchos propietarios realicen grandes inversiones de dinero para actualizar sus vehículos clásicos, de modo tal que sigan siendo aptos para la vía pública.

Resulta difícil imaginar qué nos depara el futuro en este sentido. La tecnología seguirá avanzando, y cada vez a pasos más agigantados, de manera tal que la reparación de vehículos, y más específicamente los trabajos de restauración, probablemente estén sujetos en su totalidad a la tecnología, y en muy pocos años.

En la actualidad, muchos talleres mecánicos han logrado incorporar tecnología para realizar tratamientos acrílicos y trabajos de pulido y pintura, entre otros, lo cual ha conseguido acelerar enormemente los tiempos y reducir costos, a pesar de que lo artesanal todavía sigue siendo una cuestión que el público de nuestro país sigue buscando con cierto interés al momento de un arreglo.

La tecnología en el universo de la medicina estética

Si comparamos el universo de la medicina estética de hace unos veinte años, aproximadamente, con las ventajas que éste sector ofrece en la actualidad, notaremos en seguida que el factor de crecimiento, y también de eficacia a la hora de hablar de tratamientos, están directamente relacionados con la tecnología.

Hoy en día, un cirujano plástico en Capital Federal cuenta con las mismas herramientas tecnológicas que cualquier otro profesional de la medicina estética situado, por ejemplo, en cualquier capital europea. La tecnología unifica, es cierto, y permite que todos los tratamientos estéticos que ya han demostrado su eficacia puedan replicarse en cualquier parte del mundo, independientemente de la infraestructura que posea el centro de estética en cuestión.

Esto quiere decir que aquel viejo cliché de los ’80, que se extendió a lo largo de buena parte de la década de los ’90, esto es, viajar al exterior para realizarse una cirugía estética, en la actualidad es totalmente innecesario, y hasta absurdo, desde una perspectiva médica. Una cirugía facial realizada en Capital Federal cuenta con exactamente los mismos recursos tecnológicos que otra realizada en los Estados Unidos y Europa.

Todo esto es posible, en principio, gracias a los enormes avances tecnológicos en materia de medicina estética, pero también a la posibilidad de que esos avances puedan ser aplicados de forma accesible para la gente. Ya no existe un tabú en relación a este tipo de tratamientos, como si fuesen algo de lo que hay que hablar en voz baja, y con suma prudencia. Ya nadie los considera un motivo de bochorno, sino más bien todo lo contrario.

No es casual que el desarrollo de mejores recursos tecnológicos para el sector de la medicina estética coincida con un aumento en el cuidado que el promedio de las personas en las grandes ciudades tiene en función de su estética personal. En todo caso, los avances tecnológicos han sido una forma de cubrir una demanda en aumento. La gente quiere verse mejor, y ya no teme recurrir a la estética para lograrlo.

Esto implica una enorme responsabilidad, desde luego, sobre todo a la hora de diseñar aparatología capaz de lograr mayores niveles de eficacia en los tratamientos estéticos. Todo parece indicar que los límites, en este sentido, seguirán expandiéndose indefinidamente. El sector privado invierte sumas de dinero estremecedoras para conseguir mejores tratamientos, y la tecnología necesita estar a la altura de ese desafío.

Deberíamos recurrir a la ciencia ficción para imaginar cómo serán los tratamientos estéticos unos veinte o treinta años en el futuro. Una cirugía facial, por ejemplo, podría ser realizada de forma totalmente automatizada, aunque es probable que el factor humano siga teniendo preponderancia.

Desde aquí nos parece interesante plantear estas reflexiones, por cierto, apenas ilustrativas, acerca de la relación que mantiene la tecnología con el universo de la estética. Es probable que ese vínculo se vuelva cada vez más fuerte con el transcurso del tiempo, hasta que ambas cuestiones se tornen prácticamente inseparables una de la otra, si no es que ya lo son.

 

 

La tecnología actual aplicada a servicios

El conocimiento aplicado a la ciencia es la esencia de la tecnología. Con ese concepto en mente, podemos ver más fácilmente la importancia de las aplicaciones de la tecnología en una increíble variedad de servicios. Además de los usos diarios que vemos de la tecnología en cada momento de nuestras vidas, hay otros en los que quizás su presencia no es tan obvia.

Tecnología médica y estética

Por ejemplo, en el mundo de los servicios de estética, la tecnología está presente en la aparatología que se utiliza en institutos especializados, como el salón de estética Probella, que se diferencian de sus competidores por incorporarla en sus tratamientos. No hay dudas de que los consumidores se comunican con los productos y los servicios de otra forma gracias a la tecnología, de la que no escapa el sector de la medicina y la estética.

De hecho, en la actualidad, existen aplicaciones que nos permiten apreciar de manera virtual cómo quedaría nuestro rostro con el uso de un maquillaje específico (como en el caso de la app de L’Oreal Paris), con solo superponer ese producto sobre nuestra cara a través de una foto. Asimismo, la tecnología cuida nuestra belleza con el uso de aparatos que controlan la evolución de los tratamientos que experimentamos. Los aparatos también diagnostican el estado de nuestra piel y nos proponen un tratamiento (Dior Skin Analyzer).

Tecnología médica

La tecnología se aplica a la medicina desde hace muchos años, lo que le ha traído muchos beneficios tanto a los médicos como a los pacientes. Los grandes inventos de la medicina se relacionan en muchos casos con los avances de la tecnología. Un excelente ejemplo de la evolución de la tecnología en la medicina son el primer electrocardiograma realizado en humanos realizado en 1886, y los robots que hoy se utilizan en las cirugías, entre decenas de otros elementos tecnológicos que salvan vidas en la actualidad.

Otros campos en los que la tecnología brinda los mejores servicios

Básicamente, hay muchos otras áreas en la que la tecnología presta los mejores servicios, tales como la alimentación, la ecología y la agricultura, entre otras. Por ejemplo, las semillas modificadas gracias a la ciencia, las bolsas biodegradables, microorganismos generados en los laboratorios para ser utilizados en distintos tipos de industrias, con el objetivo de reemplazar las sustancias químicas, como es el caso de los limpiadores de piscinas.

Es importante destacar el gran servicio que la tecnología le ofrece a la educación. Los educadores utilizan la tecnología para enseñar como los estudiantes para aprender, a través de pantallas, pizarrones inteligentes, dispositivos, software educativo, videojuegos, etc.

La tecnología moderna es un baluarte invalorable que nos brinda una gran cantidad de servicios increíbles a través de diferentes canales. Sabemos que esta situación será todavía más profunda en el futuro, por lo que es de suponer que debido a la tecnología vamos a recibir más beneficios muy pronto, ya sea para un mejor implante capilar, como para recibir un tratamiento médico de avanzada o estudiar una carrera de forma virtual.

La tecnología en los nuevos automóviles y la pasión argentina por lo artesanal

Cada vez se incorpora más y más tecnología en los automóviles. De hecho, no hay fabricante en el mundo que no invierta una verdadera fortuna para lograr que sus nuevos modelos sean evaluados en tres aspectos fundamentales: confort, seguridad, y tecnología. No hablamos necesariamente de vehículos de alta gama, sino de otros más populares y accesibles: todos ellos son parte del apetito voraz de los argentinos, el cual, paradójicamente, debe convivir por una auténtica pasión por lo artesanal.

Cualquier taller de chapa y pintura de nuestro país conoce esta inclinación, y es por eso que suelen realizar trabajos de sacabollos utilizando una combinación entre tecnología y trabajo artesanal; como si esto último le aportara algún tipo de valor agregado. En términos objetivos, lo hace, y por eso estos talleres mecánicos son capaces de sobrevivir en circunstancias socioeconómicas en donde muchos peces gordos literalmente se ahogan.

Es decir que el argentino promedio se encuentra abierto a la incorporación de tecnología, aunque su uso todavía no está probado en cuento a su necesidad, pero tampoco resigna la posibilidad de que los arreglos que realiza en su vehículo tengan, al menos, algún detalle artesanal.

Pensemos por ejemplo en los lavaderos de autos, con sus terminaciones hechas a mano, en comparación con los talleres automáticos, los cuales acaparan casi todo el mercado en otros países. En Argentina pueden sobrevivir, y de hecho con bastante éxito, precisamente porque satisfacen ese deseo natural, y muchas veces incomprensible, por todo lo que haga referencia a lo artesanal.

Esto lo sabe el dueño del lavadero de un barrio trabajador hasta el chapista de zona norte, más acostumbrado a trabajar sobre vehículos de alta gama. En ambos casos, lo artesanal debe participar del proceso, independientemente de cuál sea, para que genere ese grado de confianza y de fidelidad en el cliente; por cierto, esenciales para subsistir en un terreno sumamente competitivo.

La incorporación de más y más tecnología en los vehículos no ha detenido, ni siquiera suavizado, la gran pasión argentina por lo artesanal; de hecho, la ha profundizado. Porque bajo el concepto de “artesanal”, al menos para el argentino promedio, subyace la idea de cierta delicadeza, de cierto cuidado personalizado, que no podría obtenerse al recurrir a métodos automatizados.

Más allá de que esto sea cierto, o bien el producto de un imaginario colectivo que ya no tiene demasiado arraigo en lo real, el concepto de lo artesanal puede verse en todas partes, a todo momento, incluso en cuestiones que no requieren de su aplicación, o de su insinuación publicitaria, para que un servicio o un producto resulte enteramente eficaz.

Sin embargo, tanto cuando hablamos de gastronomía, donde lo artesanal adquiere proporciones que rozan lo absurdo, como de otros ámbitos, más ligados a los servicios profesionales, el argentino parece seguir optando por esa idea, o ese ideal, mejor dicho, que engloba una variada lista de atributos positivos, pero que no necesariamente resulta excluyente cuando nos referimos a la tecnología.

En qué consiste un abatidor de temperatura

El mundo de la gastronomía despierta cada vez más adeptos y conocedores, tanto desde el punto de vista de las preparaciones como de aquellos que son expertos críticos en la materia.

Este nuevo paradigma trae aparejado que las cocinas profesionales requieran de nuevos productos, utensilios y herramientas con los que poder brindar, a los nuevos llegados al mundo gastronómico, productos de alta calidad como nunca antes se había logrado.

Uno de estos nuevos jugadores es el abatidor de temperatura, en este artículo le contamos todo sobre él.

¿Qué es un abatidor de temperatura?

El abatidor de temperatura es una de las nuevas máquinas de las que empiezan a proveerse las cocinas profesionales, desde una fábrica de alimentos congelados en Argentina hasta los más importantes restaurantes y cadenas hoteleras del mundo.

Los abatidores permiten la congelación rápida sin que se pierda tiempo, pero mejor aun conservando las cualidades de las preparaciones en los diferentes modelos de abatidores ya disponibles en el mercado.

De acuerdo a las cualidades del alimento, es el tipo de abatimiento que se debe utilizar que, a grandes rasgos, pueden clasificarse en negativos y positivos.

El abatimiento negativo permite que la temperatura corazón del alimento vaya de 90ºC a -18ºC en tres horas y media, mientras que el positivo lleva la temperatura interna del alimento de 90ºC a 3ºC en apenas hora y media.

 

Por ahora…

Por los costos actuales de los abatidores, incluso de los más chicos en el mercado, aún no resulta un producto del cual se puedan permitir los cocineros hogareños, pero el futuro siempre llega rápido.

Sin embargo, es una herramienta fundamental y fácil de amortizar para restaurantes, cadenas de hoteles, rotiserías, heladerías, empresas de catering, y todos aquellos tipos de emprendimientos dedicados al rubro de la alimentación o, por ejemplo, a la producción de pan congelado, sobre todo aquellos que tienen estándares y niveles altos de calidad e innovación.

Varios modelos, muchas bandejas

Actualmente en el mercado se pueden conseguir diferentes modelos de abatidores que tienen su correlato en tamaño, rendimiento y costos.

Por nombrar solo dos diremos que existen los compactos y los armarios. En los primeros también denominados de sobremesa poseen una capacidad de hasta 4 bandejas y se recomiendan para pequeños negocios. Por su parte los armarios están destinados a cocinas de gran volumen pudiendo ingresar en el abatidor hasta 16 bandejas.

Ventajas fundamentales

Un abatidor de temperatura, como hemos dicho, resulta un gran aliado para los más importantes emprendimientos gastronómicos, entre otras cosas, gracias a que permiten a los alimentos conservar su sabor, humedad, fragancia y textura, es decir que conserva sus cualidades organolépticas intactas.

Esta particularidad se debe al hecho que se pueden congelar rápidamente los alimentos evitando generar cristales que normalmente rompen la estructura de los alimentos sin afectar su peso o volumen.

Además, gracias al abatidor de temperaturas las normas de higiene y seguridad de los alimentos están garantizadas logrando que las fechas de vencimiento sean más largas que las actuales.

Contar con esta herramienta permite a los encargados de los emprendimientos gastronómicos poder adquirir materia prima en las denominadas temporadas bajas. Además, la planificación es rentable por el manejo de recursos que, bien organizados, logran una mayor comodidad y productividad.